SE NIEGAN A PERMITIR QUE FACUNDO JONES HUALA UTILICE UNA EXIGUA SUMA DE DINERO QUE LLEVABA CONSIGO PARA UTILIZARLA EN SU SUSTENTO CARCELARIO.
No es secreto las carencias y privaciones que sufren los presos.
Más si van a cientos de kilómetros de sus residencias para mas sufrimiento y no se los pueda visitar.
A su detención Facundo portaba $280.000 producto de su trabajo.
Una suma exigua.
Y nada si (como decimos en nuestro airado y encabronado reclamo) se la compara con viáticos de uno o dos días asignados a jueces y fiscales que todos nosotros les pagamos.
Facundo necesita con urgencia ese escaso dinero para acceder a cosas mínimas de alimentación e higiene.
Pero los miserables jueces y fiscales se lo niegan aduciendo que
«Es dable presumir que eventualmente ese dinero podría ser utilizado para financiamiento de ese grupo criminal»
Es esta generación de jueces, fiscales y otros funcionarios judiciales (aún los que se presentan como más «progres» o garantistas con discursos de DDHH en aulas y seminarios) que son verdaderos verdugos de luchadores o imputados por cualquier causa.
Son miserables moral e ideológicamente.
Y son miserables como seres humanos.
Por eso la Gremial no se cansará de remarcar una y otra vez dos cuestiones esenciales para nosotros:
La primera es que no hay jueces buenos o malos.
Son jueces de la explotación, la miseria y el saqueo.
Son jueces con ideología bien definida.
La segunda (insistiremos hasta el cansancio) esto de Facundo no es aislado.
Nadie debería hacerse el boludo o mirar para otro lado porque nos está tocando a todos y todas.
Nadie se salvará escatimando solidaridad.
Nos enerva cuando vemos tantos colectivos de DDHH y otras organizaciones poner el grito en el cielo (solo en el cielo) contra las reformas penales y procesal penales impulsadas por el Gobierno de Milei y que votarán muchos «opositores», mientras desde hace ya años se vienen aplicando a distintos luchadores y en especial a Pueblos Originarios, esos mismos criterios de judicializacion.
Sin ir más lejos, la habilitación que hizo Milei para que agentes de inteligencia puedan detener sin orden judicial es exactamente lo que ocurrió con Facundo. No vimos ni escuchamos el clamor de indignación generalizado.
En la Gremial, como solemos decir, corremos todas las pelotas.
Impugnamos semejante atrocidad e iremos a la audiencia de apelación a decírselos en la cara, como hacemos siempre.
Y por supuesto informaremos todo y cada detalle como es nuestra costumbre.
Jamás nuestras defensas son reservadas.
A quienes les interese, lean nuestro escrito de impugnación de esta canallada, que adjuntamos.