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Comunicados

LA GREMIAL DE ABOGADOS Y ABOGADAS RINDE HOMENAJE A NUESTRO COMPAÑERO COLEGA ROBERTO PERDÍA.

l0071670 20 marzo, 2025
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LA GREMIAL DE ABOGADOS Y ABOGADAS RINDE HOMENAJE A NUESTRO COMPAÑERO COLEGA ROBERTO PERDÍA.

A UN AÑO DE SU PARTIDA

La vida del Pelado Perdía como comandante Montonero es bastante conocida.

Roberto Perdía ha mostrado siempre una vida fácil de exhibir.

Con virtudes y limitaciones, pero en todos los casos anclada en decisiones colectivas.

En este aniversario de su partida queremos mostrar una parte de la vida del Pelado menos conocida y que nosotros, en la Gremial, valoramos infinitamente; al punto de que no dudamos en afirmar que sin él, difícilmente hubiéramos existido.

Roberto, en su juventud, fue un abogado que recién recibido se trasladó al Chaco Santafesino y allí ejerció la representación de los obreros y campesinos de los quebrachales y otras actividades.

Algo parecido se podría decir de Vicente Zito Lema (Presidente honorario de la Gremial); trayectorias de décadas protagonizando las luchas de nuestro pueblo.

Aún no era el lúcido Comandante luego conocido.

Estuvo años ejerciendo la defensa de los más pobres y desprotegidos en una de las zonas de más explotación laboral de la Argentina.

Cuando salió de ahí, ya era otro; y empezó a transitar el camino del compromiso revolucionario.

Terminada la guerra revolucionaria y a partir de la instauración de esta «democracia» que aún padecemos, el Pelado jamás se quedó de brazos cruzados, y siempre estuvo poniendo el pecho.

Varias veces fue detenido y siguió adelante.

Siempre puso la cara y el cuerpo. Se bancó puteadas y reproches de todo tipo y por montón de motivos

En principio por estar vivo.

Por la Contraofensiva.

Pero básicamente por haber comandado un proyecto derrotado.

Nunca eludió un debate y fue a todos los lugares adonde lo convocaron.

Fue varios meses preso imputado en la llamada Causa Contraofensiva.

El juez y fiscal que investigaban los asesinatos y desapariciones en esa gran operación política y militar de Montoneros, de pronto cambiaron el ángulo y decidieron que la conducción montonera era tan responsable como los militares por las muertes de esos compañeros

Y así aparece dentro de un expediente judicial la teoría «de los dos demonios».

Por supuesto, ese absurdo terminó derrumbándose.

Eran tiempos del Presidente Néstor Kirchner.

El Pelado soportó estoicamente su detención en la División Antiterrorista de la Policía Federal.

Y durante esa detención se produjo la primera relación con lo que años después sería la nueva Gremial de Abogados.

Cuando recuperó su libertad muchos meses después, ya era el Pelado Perdía que nos dejó hace un año, decidido a construir una herramienta de lucha jurídica y judicial.

Solidario, compañero, colaborador, consejero y con una calma y lucidez admirable.

No hubo reunión o lucha por los presos que no lo tuviera como protagonista.

Su segunda cana, también durante el gobierno kirchnerista, fue un 22 de agosto; en una actividad conmemorativa por la masacre de Trelew y dando una especie de conferencia de prensa rodeado de periodistas, fue detenido por la policía.

Estuvo imputado en otras varias causas armadas que fueron sobreseídas.

Siguió siendo un ejemplo con su vida personal austera al extremo, que todos pudimos siempre verificar.

Era la misma austeridad que siempre se decía que tenía cuando era uno de los más altos comandantes montoneros.

Por 2008/9 junto a varios viejos abogados como Héctor Chávez de Mendoza, el Vasco Carlos Orzakoa de Córdoba y algunos poquísimos más, empezamos a ver y verificar que todos en distintas provincias hacíamos lo mismo como abogados y resolvimos reunirnos y avanzar en acuerdos y en la posible formación de alguna estructura más permanente.

Y así nace la actual Gremial de Abogados y Abogadas de Argentina en el Primer Encuentro en Córdoba.

El Pelado fue quien más aportó a la corrección de los borradores de la Declaración de Principios que se aprobó y aún nos rige.

Se estableció la presidencia del Negro Soares y del Viejo Chávez como vicepresidente.

Y en esa reunión nos juramentamos seguir el ejemplo de vida y compromiso de los y las colegas que constituyeron las primera Gremial en los años 70.

A los más viejos, «se les piantó un lagrimón» (como dice el famoso tango).

Sin el Pelado hubiera sido muy difícil ese lanzamiento.

Pero lo más duro para la Gremial vino en los diez años siguientes.

Los más duros para nosotros.

Teníamos por delante cinco años más de kichnerismo y otros cuatro de macrismo.

Hubo avances y retrocesos. Decenas de abogados y abogadas que pasaron por la Gremial y se separaron.

Por distintas razones.

Algunos con fundamentos justificados, otros con mala fe.

De algunas/os aprendimos mucho, otros mejor olvidarlos.

La Gremial creció a los ponchazos y con la guía del Pelado, siempre con su humildad y firmeza.

Crecimos (al decir de una colega) «a prepotencia de trabajo».

Y tanto por las características de los distintos gobiernos que transitamos, de los tiempos políticos, y de los que se fueron, la Gremial atravesó crisis serias.

Nuestra identidad, nuestras definiciones, no fueron, al principio, del agrado de muchos.

No fue fácil abrirse paso en esos tiempos.

Varias veces estuvimos al borde de la desaparición.

En todos los casos fueron la calma y el medido criterio del Pelado los que nos sacaron de esas crisis.

Siempre calmando aguas, siempre buscando salidas para bien de la Gremial.

Siempre predicando por «tener grandeza y actuar con grandeza».

Y por ese camino llegamos a lo que hoy somos.

El Pelado, al igual que otros tres grandes que perdimos hace poco (el enorme cordobés -también preso varios años- Víctor Barbero y Juan Carlos Yaggi) también estaban presentes en juicios muy chivos que la Gremial tuvo.

No siempre intervenía, no siempre preguntaba, pero su sola presencia daba seguridad.

Acompañamos al Pelado, con dolor y arrimando ánimo y cariño, en el peor momento de su vida: la muerte de Amorcito, su única hija.

Eso y otros acontecimientos lo derrumbaron.

No le fue fácil salir de semejante dolor.

La Gremial no es una organización política.

Es apenas un colectivo de solidaridad.

Por lo tanto, para nosotros, a la vida del Pelado Perdía la vemos, valoramos y admiramos a la luz de lo que es la Gremial y su imprescindible participación y presencia.

No nos dejó en el peor de los momentos. Se nos fue habiendo podido sentir que la Gremial existía y que ya tenía raíces firmes.

Gracias, Pelado querido.

La Gremial seguirá en deuda con vos. Y vos serás siempre la Gremial.